Encubriendo la acción de las Farc
Desde la década de los 50, los servicios secretos de la URSS y de China se dedicaron a infiltrarse en el narcotráfico, no para entrar directamente en el negocio, está claro, sino para dirigirlo desde arriba, usándolo para fines estratégicos que van mucho más allá del horizonte de intereses de los meros traficantes. De esos fines, dos eran esenciales: guerra psicológica y creación de una red local de financiación para aliviar el enorme dispendio del bloque comunista con los movimientos revolucionarios en el mundo subdesarrollado. Ambos fines han sido alcanzados. Las drogas fueron un poderoso estimulante del movimiento “pacifista” de la juventud en los años 60-70, que abortó la intervención americana en Vietnam. Por otro lado, los movimientos revolucionarios de América Latina, que tras la caída de la URSS deberían haber secado por falta de recursos, no sólo han sobrevivido al trauma, sino que incluso han crecido formidablemente en la década de los 90, alimentados por el negocio...